white building Cruyff y de su segundo, Carlos Rexach. Volviendo al equipo multidisciplinar de Luis Enrique, también cuenta con los preparadores físicos Eduard Pons y Francesc Cos – experto en tareas de gimnasio-; los doctores Ricard Pruna y Daniel Medina; los fisioterapeutas Jordi Mesalles, Xavi López, Xavi Linde – estos dos últimos incorporados para cubrir las bajas de Jon Álvarez y Carlos Pérez-, Roger Gironés y Juanjo Brau -el hombre que tuvo la máxima confianza de Lionel Messi durante muchos años y que ahora parece haber caído en desgracia-; los utilleros José Antonio Ibarz, Gabriel Galán y Jordi Durán -el primo de Gerard Piqué, licenciado en INEF, llegó para sustituir a Txema Corbella-; los periodistas Josep Miquel Terés, José Manuel Lázaro y Xavi Guarte; el responsable de la oficina de atención a los jugadores Pepe Costa y el delegado del equipo Carlos Naval, incombustible a lo largo de los últimos veintisiete años.

Cuando el Barcelona expuso su intención de hacerse con los servicios de Luis Enrique, en cumplimiento del acuerdo establecido entre las dos entidades, los dirigentes del Sporting de Gijón respondieron que su delantero valía 250 millones de pesetas, que era el importe de la cláusula de resolución de su contrato. El futbolista finalizaba contrato el 30 de junio de 1996 y tan pronto como se lo permitió la reglamentación, inició los contactos con el vicepresidente azulgrana Joan Gaspart. Pero algo tenía este futbolista que no acababa de seducir a los técnicos del club catalán. En 1988 regresó a Universitario de Deportes, el club de sus amores. El club azulgrana, cuyo primer equipo entrenaba Johan Cruyff, se comprometió a abonar al club asturiano cien millones de pesetas por temporada a cambio del jugador de su plantilla que eligieran los técnicos barcelonistas. Messi no tenía nada en contra de la incorporación del delantero brasileño a la plantilla azulgrana, pero le sentó muy mal que se filtrara a la prensa que el Barcelona había contratado a Neymar con la intención de ponerle a él en el mercado. A los 16 años formuló el teorema de Pascal sobre geometría proyectiva, a los 19 inventó la primera calculadora mecánica y a los 25 demostró que el nivel de mercurio en los barómetros estaba condicionado por la presión atmosférica.

Precisamente en esos comienzos de la década de los años 90, el FC Barcelona había suscrito un convenio de colaboración con el Real Sporting de Gijón. Tuvo hasta cinco entrenadores distintos en apenas cinco años. El soplo de aire fresco que significó la llegada de Jorge Valdano al banquillo del Real Madrid y el cambio de ciclo futbo- lístico que trasladaría el escenario de las grandes celebraciones futbolísticas desde la plaza de San Jaume hasta la Cibeles no fueron suficientes para llevarse por delante las turbulencias emocionales que habían convencido a Luis Enrique de que lo mejor era sacarse un billete de ida con destino a Barcelona, donde Johan Cruyff seguía esperándole. El Barcelona tomó la determinación de despedir al entrenador de manera fulminante el día 18 de mayo y la firma del contrato entre el futbolista y el club no se produjo hasta tres días más tarde. Fue la temporada 2011-12. Acabó tan agotado que renunció a cumplir su segundo año de contrato. Durante su primera temporada en el club, Luis Enrique tuvo la consideración pública y privada de Robson y estableció una magnífica relación con Jose Mourinho. Eso sí, Luis Enrique tenía la certeza de que coincidiría con tipos como Gica Popescu o Luís Figo, pero sobre todo con su íntimo amigo Abelardo Fernández y con otros dos futbolistas, Pep Guardiola y «El Chapi» Ferrer, con los que también había conquistado la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de 1992. La llegada de Bobby Robson y las incorporaciones de grandes futbolistas como Vítor Baía, Fernando Couto, Laurent Blanc, Giovanni Silva o Ronaldo Luís Nazário de Lima, permitieron a Luis Enrique formar parte de un equipo construido para ganar todo lo que se le pusiera por delante.

La consideración que el difunto Robson tenía del asturiano era muy buena. Y hay varios he- chos que constatan que eso fue así. La goleada en San Mamés, donde el Athletic de Bilbao presionó la salida de balón de los azulgrana y donde el equipo se mostró demoledor en la ejecución de las transiciones ofensivas, el nuevo triunfo ante el Villarreal, ahora en la ida de las semifinales de la Copa del Rey, y la goleada ante el Levante, todo eso combinado con la goleada que el Atlético de Madrid le endosó al Real Madrid, ponían otra vez al Barcelona en situación de optar a los tres títulos de la temporada. El equipo no fue capaz de dar respuesta a los planteamientos del Real Madrid. La respuesta del jugador fue muy contundente: «El señor Faus es una persona que no sabe nada de fútbol. En el CD La Braña era la figura, pero aquí iba a ser un jugador más. Tenía mucha calidad y era muy rápido, pero físicamente todavía no estaba hecho. Le hice ver que en el equipo no había nadie imprescindible y que tenía que prepararse muy duro y mejorar.

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