Luis Enrique advirtió a los miembros de su equipo técnico que no entrenaría durante la siguiente temporada, la 2012-13. Les dijo a todos ellos (Robert Moreno, Rafael Pol, Joaquín Valdés y Toñín Llorente) que podían planificar el año a su conveniencia. Martino, que tampoco contaba con el respaldo de su principal valedor -Rosell dimitió el 23 de enero de 2014-, se dio cuenta de que pintaba muy poco en el Barcelona y, mucho antes de que acabase la temporada, ya le había comunicado al club que regresaría a Argentina tan pronto como se disputase el último partido del año. Más allá de los aprendizajes recibidos y de las experiencias vividas en sus distintos equipos, Luis Enrique participó en 62 partidos con la selección española absoluta, con la que debutó siendo todavía jugador del Sporting de Gijón. Luis Enrique en 1984, con el equipo infantil del Sporting de Gijón que dirigía Luis Fernández Pío. El ascenso al Rat Penat fue incluido por los organizadores de la Vuelta Ciclista a España del año 2013 en el recorrido de la decimotercera etapa, que finalizó en Castelldefels. Fue la temporada 2011-12. Acabó tan agotado que renunció a cumplir su segundo año de contrato.

Lucho con la camiseta rojiblanca en 1989, año en el que debutó en Primera División. Después de colgar las botas, Lucho se dedicó a los deportes de resistencia. Pero fuera por lo que fuera, Lucho decidió desconectar del fútbol y del entorno que le había rodeado durante tanto tiempo. Se puso a entrenar con el objetivo de correr la prueba más exigente del atletismo: la maratón. Pero nunca lo hizo con el simple objetivo de rodar un poco. Pero era, al mismo tiempo, chaqueta tottenham un tipo poco o nada convencional. Pensar que el club había filtrado deliberadamente la noticia para acallar el descontento que el empate de la jornada 36 ante el Getafe (2-2) había producido entre los aficionados, no era nada descabellado. Nada más y nada menos que a Australia, a más de 15.000 kilómetros de casa. No tenía suficiente con marcharse a su casa de Gavà, a apenas unos metros de la playa, mantener a sus hijos en el British School de Castelldefels, aprovechar el tiempo libre para disfrutar de los suyos y dedicar algunas horas a deportes o actividades que no había podido realizar antes. El 1 de julio de 2007 participó por primera vez en un Ironman, el de Fránkfurt, donde hizo un tiempo de diez horas 19 minutos y 30 segundos.

Las negociaciones con la empresa Traffic -la misma que había gestionado tiempo atrás los contratos de Henrique Adriano y Keirrison de Sousa- levantaron suspicacias. Pero también me llaman mucho la atención algunas actitudes que se observan desde el otro lado de las trincheras. Vivió una vida muy intensa, marcada por su adicción a las drogas y murió de un infarto de miocardio, tras enterarse del fallecimiento de su amiga Édith Piaf. Luis Enrique muestra al árbitro húngaro Sandor Puhl la sangre de su nariz causada por un codazo del italiano Tassotti, en el Mundial de Estados Unidos’94. Hombre, con la imagen del Mundial de Estados Unidos. Después de analizar el partido ante el Celta, recordar que su equipo había dispuesto de hasta nueve ocasiones de gol y que había estrellado cuatro balones en los postes, soltó una frase dirigida a los medios de comunicación: «Nos espera una semana simpática, interesante, porque se ha abierto la veda -en alusión a que la crítica se recrudecería con la segunda derrota consecutiva en el campeonato-, pero es responsabilidad de los jugadores, mía y del club levantarse y ganar al Ajax».

Es muy probable que cuando Luis Enrique empezó a jugar al fútbol en el patio del colegio Elisburu tuviera el sueño, compartido con miles de niños asturianos y españoles, de convertirse en protagonista de una de esas colecciones de cromos de la época en las que aparecían jugadores que hoy son auténticos mitos. ↑ «El final de la era Del Bosque, el final del ciclo más ganador de la historia de España». El otro, que en junio se disputaría el Mundial de Brasil y más de la mitad de los jugadores de la plantilla -al final fueron trece- podían ser prisioneros de su propio miedo a lesionarse y perderse la cita. Tanto que sin las enseñanzas recibidas, sin las vivencias de vestuario, entrenamiento, partido y salas de prensa, sin la forma de ser propia y sin la identificación con los métodos de algunos de sus entrenadores, chaqueta del tottenham hoy sería imposible entender o simplemente interpretar muchas de las decisiones que Luis Enrique ha adoptado como entrenador. Su forma de ser y la experiencia acumulada en el transcurso de tantos y tantos años constituían un magnífico bagaje -de fútbol y de vida- que unos años más tarde marcarían su estilo en la dirección.