Milla considera que durante las clases se notaba que «es un tipo con inquietud por aprender, un alto nivel de exigencia y una gran capacidad para hacer muy bien las cosas», y desvela algo que seguramente sorprenderá a muchos: «Luis tiene un gran sentido del humor». Luis Enrique solía sentarse con Pep Guardiola, Miquel Àngel Nadal, Joaquín Alonso, Albert Ferrer, Martín Vázquez y Luis Milla. Durante esos días, se filtró a los medios informativos -estas cosas no las sabe nadie si nadie las cuenta- que Sabadell también iba a prescindir de Pepe Costa, que en 2003 había llegado a la secretaría técnica de la mano de Rosell, con quien había coincidido en Nike, y que en 2008 había sido reclamado por Pep Guardiola para trabajar en el vestuario profesional como responsable de la atención a los jugadores. Es licenciado en INEF y coach profesional. Tanta, que incluso las horas de las comidas se convirtieron en una prolongación de las clases de técnica, táctica, preparación física, metodología, dirección de equipos, bases biológicas, primeros auxilios, psicología, sociología, reglas de juego, desarrollo profesional y organización y legislación deportiva.

Se matriculó y asistió a las clases con el convencimiento de que la experiencia valía mucho más que los títulos que iban a otorgarle y que le permitirían convertirse, más pronto de lo que él mismo imaginaba, en entrenador de fútbol profesional. En este sentido, conocer a la perfección los requisitos que se precisan para cumplir con los distintos roles que existen dentro de un mismo equipo -durante su carrera ocupó hasta siete posiciones diferentes sobre el campo- y tener asumidos hasta límites increíbles los conceptos del trabajo, la disciplina, la autodisciplina, el sacrificio o el afán de superación, constituían un valor añadido que convertiría los cursos de entrenador en poco más que un trámite. El equipo de Luis Enrique, que había sumado 22 victorias, diez empates y solo seis derrotas, parecía preparado para pelear por el ascenso. Al club no le quedó otra que pagar 81 millones de euros. Llegar unos minutos tarde a cualquier sesión de entrenamiento comporta el pago de mil euros de multa. El primer curso, el UEFA B, equivalente al primer nivel, se celebró entre el 13 de junio y el 4 de julio de 2005. Algunos alumnos llegaron a matricularse casi por los pelos.

Las clases teóricas tuvieron lugar entre el 1 y el 13 de mayo y los ejercicios de técnica, táctica y preparación física se desarrollaron entre el 10 y el 22 de julio. La preparación requirió cinco largos meses, en los que el objetivo fue adquirir volumen de carga. Pero el objetivo de todos era ser entrenadores profesionales y no estaban por ponerse a entrenar, al menos de momento, en el fútbol formativo. Entonces lo afrontaremos, lo valoraremos y seguiremos todos hacia delante, porque el objetivo es común. La opinión de Coca contribuye, sin duda, a conocer un poco más a Luis Enrique como líder de grupo: «Me llamaron mucho la atención tres aspectos muy importantes de su personalidad. Los tres (energía, compromiso y sinceridad) son aspectos absolutamente imprescindibles para ser un líder de éxito». En primer lugar, tiene una gran energía, que se refleja en todo lo que hace. Los 37 aspirantes al UEFA Pro debían cumplir con el requisito de realizar unas prácticas tutoradas en el club que ellos mismos escogieran. Una primera en la que los alumnos cubrieron la llamada fase teórica y una segunda, en la que realizaron la fase de prácticas. Ismael le fichó para el infantil del CD La Braña en el mismo instante en que le descartaron en Mareo porque «era delgado y tenía las piernas muy finas».

Vermaelen, que había perdido la titularidad en el equipo de Wenger, en parte por una lesión en la espalda, regresaba del Mundial de Brasil con una lesión en los isquiotibiales que acabaría por llevarle al quirófano en el mes de diciembre, con un pronóstico mínimo de cuatro meses de baja. La verdad es que el equipo tuvo una progresión constante en los tres años que estuvo en el filial», refiere Alexanko. Su pasión por el juego y el hecho de poder compartirla con viejos compañeros y con amigos de club y de selección ya constituían, por sí mismos, un aliciente añadido que convertiría esa experiencia en algo tremendamente enriquecedor para todos ellos. Le conocía muy bien y sabía que «siempre pone mucha pasión en todo lo que hace. Y aprovecharon los meses que faltaban hasta la celebración del tercer y último curso para llevarlas a cabo. El principal problema era que el Celta no se encontraba cómodo en la fase de creación del juego. Pero ya nadie podía negar que los ajustes que Luis Enrique había hecho, le daban al equipo un aire distinto, más convincente y en consonancia con lo que tanto el presidente del club como el director deportivo, Mourinho y Torrecilla, habían esgrimido para explicar el motivo de la contratación del entrenador.

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